Camino Ignaciano | Igualada – Montserrat (12 Junio 2025)

El camino nos ha enseñado que parte de la batalla es contra el calor. Dada la extensión de la jornada de hoy (27km) y su desnivel positivo acumulado (800m), hemos decidido anticipar la salida a las 4:30. Buena decisión, sin duda.

Las dos primeras horas las hemos hecho con las linternas frontales, y las otras dos viendo como el sol se iba levantando de su descanso diario.

El primer reto ha sido el Coll del Bruc. Y a partir de ahí, ascender por Castelloliu, Montserrat Parc y otros pequeños asentamientos. Mientras nuestros cuerpos ascienden, nuestras piernas descienden su rendimiento. Y la majestuosidad que siempre me ha comunicado Montserrat, esta vez ha mudado a desesperanza: por más que caminábamos y subíamos, la montaña parecía estar igual de lejos y la cima igual de alta.

A las 11:30, después de 7h de jornada, hemos llegado a Montserrat. Directos a la cafetería, en busca de agua, pues el último sorbo lo habíamos exprimido hacía ya un kilómetro.

El “hosteler” nos ha recibido de fábula, como siempre, y nos ha acogido en el albergue para peregrinos. Hace una hora ha llegado a la habitación Christopher (francés, con varios caminos a la espalda – ahora dice que va caminando a Zaragoza y en Julio por los Pirineos) y hace 10 minutos Mariko (japonesa, con más de 30 años haciendo caminos – se los sabe todos).

No quedan energías para lecturas ni contemplaciones. Eso si, a las 18:45 hemos ido a Vespres (misa cantada de los Salmos por los monjes (aunque lo único que he entendido ha sido el Padre Nuestro – ver vídeo) y cerrada por l’Escolania) para luego recibir la bendición del peregrino. El monje estaba ocupado y no nos ha dado la bendición pero el hosteler nos ha colado por los interiores de la abadía y además de ver la Moreneta, hemos podido visitar otros espacios preciosos como la sacristía.

Una nota sobre la Abadía de Montserrat: hace pocas semanas se han celebrado los 1.000 años desde su fundación por el Abat Oliba, Abad de Ripoll y Obispo de Vic. La herencia cristiana milenaria de esta comunidad benedictina siempre me ha inspirado. Siglos de reflexión teológica y espiritualidad, compromiso con Catalunya (mi pueblo, mi tierra, mi nación) y l’Escolania (el segundo coro de niños más antiguo de Europa) hacen de esta montaña un lugar especial.

A tu sombra me encuentro serena, en tus brazos me siento segura, hay algo en tu mirada que me sana, solamente en ti encuentra refugio el alma cansada.

Quiero fundirme en tu abrazo, y beber de ti el agua que puede calmar mis ansias. No quiero estar en ningún otro lado, eres Tú mi hogar, Tú eres mi descanso.

(Raquel Sabino Ramos - 12 Junio 2025)

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