Ayer llegamos tarde a la cena. Habíamos pasado a recoger nuestros Certificados de Peregrinos en el Museu del Barroc y se nos hizo tarde. Llegamos cuando el resto de compañeros ya estaban con el postre. Todavía quedaba comida, así que pudimos cenar algo. El estilo es austero y sobrio, y la comida también, incluyendo las raciones. Pero siempre hay un vasito para el vino tinto, que por cierto está muy bueno.
Por si acaso, esta mañana hemos sido los primeros en llegar al desayuno. Un poco de “pa amb tomàquet” con queso y fuet, y un buen café ha sido suficiente para iniciar el día.
Habíamos reservado una sesión de quiromasaje para recuperar las piernas y el cuerpo. Que bien ha sentado! Y que bueno sería hacerlo más a menudo.
Después de la comida y siesta recetada por el doctor del alma, hemos pasado un tiempo en el Santuari leyendo. Mañana, último post de la serie, compartiremos los libros que nos han acompañado en esta jornada. La calma ha sido interrumpida por un grupo de deportistas jesuitas de los Estados Unidos que están de paso por aquí (también hay un grupo del Boston College y otro de Esade.) Su ruido (y también sus olores) han hecho que cambiemos de ubicación. Nos hemos instalado en una sala de oración adjunta al comedor en la que destacaba el cuadro de la Trinidad. Por cierto, el calendario litúrgico celebra mañana el domingo de la Santísima Trinidad. Hemos realizado una lectura contemplativa sobre el texto del centurión de Cafarnaún (Mateo 8:5-13) para acabar dialogando largo y tendido sobre los muchos que vendrán de oriente y occidente para sentarse a lo largo de la mesa.
Mañana es nuestro último día. Ha sido una semana especial, en la que hemos podido parar (en movimiento), desconectar, sentir, reflexionar, escribir, meditar, orar, leer, hablar y callar. Sobre todo, mucho callar, para intentar escuchar.
Quiero soñarte aunque esté despierta, quiero contemplarte aún cuando duermo. Quiero reconocerte en medio de mi tormenta, quiero experimentarte a pesar de mi inconsistencia.
Revélame al Padre, oh buen Maestro. Quiero vivir por ti, perderme en ti, resucitar en ti.
Haz algo nuevo en mi, te lo ruego.
(Raquel Sabino Ramos - 14 Junio 2025)





