Dejamos VerdĂș a las 7:00. PensĂĄbamos que esta era la etapa fĂĄcil: menos distancia que las jornadas anteriores y desnivel similar. La realidad es que nos hemos encontrado con una sensaciĂłn de desierto importante y conforme ha avanzado la jornada, el desgaste, los dolores musculares (no sabĂa que tenĂamos tantos mĂșsculos, tendones y huesos capaces de hablar) y el calor deshidratante se han convertido en compañeros no invitados al viaje.
Tras Tà rrega la vegetación ha comenzado a cambiar un poco, muy poco, pero lo suficiente para darnos la sensación de avance. El trigo nos ha seguido acompañando, pero el tomillo y el romero han hecho acto de aparición, lo cual nos ha trasladado a la casa de nuestra imaginación.
A falta de 6km, en medio de la nada, no importaba si mirabas atrås o adelante, la fatiga y alguna desesperanza que otra en forma de dolor articular, han hecho presencia. Que importante es escucharnos, elevar nuestro nivel de consciencia y auto conocimiento, pero no para instalarnos en él, sino para seguir en el camino de la mano del que solo es.
A la falda de Cervera, el Ășltimo kilĂłmetro parecĂa tan vertical como si necesitĂĄramos cuerdas y arneses. La hemos alcanzado, pero carentes. En la cima de la ciudad, te das cuenta que no sabes que necesitas agua hasta que tienes sed de verdad. AllĂ nos esperaba la fuente, refrescante y saciante, la una y la de verdad.
Ya estamos en el albergue, esta vez en el de la Sagrada Familia. Bien, aunque hubiésemos agradecido que nos hubieran recibido antes de las 15:00. Dicho eso, nos han permitido dejar las mochilas, y nos han ofrecido agua fresca (no necesitamos nada mås).
Ayer por la tarde Raquel nos guiĂł en la lectura contemplativa sobre la historia del Natanael de la higuera. Hoy ha sido sobre la mujer que limpia los pies de JesĂșs con sus lĂĄgrimas y el perfume de gran precio (Lucas 7:36-50). Una invitaciĂłn a tener un encuentro con el Resucitado, ese encuentro que genera miradas compasivas, siempre.
Enlace a la playlist de Taize, mĂșsica que nos ha acompañado en alguna de nuestras meditaciones.
CaminĂ© por veredas ya andadas, escogĂ destinos conocidos, observĂ© patrones en miradas, hice cĂĄbalas sobre lo indefinido. CaminĂ© y busquĂ© asincronĂas en esquemas de sobra conocidos. VivĂ ansiosa pensando en el futuro y buscando incansablemente en el pasado errores cometidos.
VivĂ sin vivir, mirĂ© y no vi. HablĂ© y no dije nada. DormĂ y no soñé. CaminĂ© sin estar en movimiento. ParecĂa siempre ausente, parecĂa un alma en pena. Me aterraron los desfases, necesitĂ© sincronizarte, hasta que por fin entendĂ que solo pedĂas entrega.
(Raquel Sabino Ramos - 10 Junio 2025)







